¿Qué no puede faltar en mi maleta para viajar de la forma más ‘zero waste’ posible?

El término ‘zero waste‘ (=residuo cero) denomina un movimiento que defiende un estilo de vida responsable con el medio ambiente, basado en el consumo consciente, la reutilización de productos y la reducción en la generación de residuos. Desde hace un tiempo, y más concretamente desde mi viaje a Tailandia (2019), como ya os comenté en este post sobre ‘Cómo viajar de forma más responsable‘, me informo mucho sobre el tema e intento poco a poco ir incorporando este estilo de vida en mi día a día.

Durante ese viaje consumí una gran cantidad de plásticos de un solo uso, y quedé horrorizada con la cantidad de basura que había por las calles. Quizás, si no estuviera ya un poco más familiarizada con el tema desde mucho antes del viaje, no me habría ni dado cuenta de lo que estaba haciendo mal. Fue entonces cuando me di cuenta de que todo eso que había aprendido hasta el momento, gracias a valiosa información de internet, blogs y perfiles en RRSS de personas que llevan mucho tiempo cuidando el medioambiente de esta manera, tendría que llevarlo a mi vida y, como no, a mis viajes. Por supuesto, sin volverme loca y siempre que se pueda.

En este post quiero contaros sobre los cambios que he ido haciendo en el último año en este sentido, desde la experiencia de una principiante en el tema como lo soy yo. La idea es ayudar a aquellas personas que no saben cómo iniciarse en este mundo ‘zero waste’, y que puedan ver que con pequeños cambios se puede hacer mucho para el medioambiente y nosotros mismos.

Botella rellenable y reutilizable

Fue de los primeros cambios que incorporé en mi maleta de viaje ‘zero waste’. Cada vez es más fácil rellenar nuestra botella en el lugar de destino, lo que no solo nos ayuda a no contaminar el medioambiente sino también a ahorrar dinero. Todo ventajas, oye. Las hay de aluminio (la que utilizo), cristal, silicona… para todos los gustos.

Por ejemplo, en la mayoría de los aeropuertos hay fuentes para rellenar nuestra botella (suelen estar en la puerta de entrada a los baños). Entonces una vez pasamos el control, la rellenamos. Así no solo tendremos agua para el viaje sino que también nos ahorramos comprar botellas de plástico a precios, en ocasiones, desorbitados.

En el lugar de destino, podréis bajaros alguna APP (yo por ejemplo uso la de Closca) que nos diga dónde hay una fuente próxima y así rellenarla. También en muchos alojamientos y hoteles podremos hacerlo. Aunque también es cierto que he estado en varios destinos en que me fue imposible rellenar la botella y tuve que comprar. Cuando esto pasa, siempre que es posible intento comprar una botella grande o de varios litros para poder rellenar la mía luego.

Bolsas de tela

Son ya un clásico. No solo las utilizo en mi día a día para hacer la compra (o ir de compras y evitar bolsas de plástico en las tiendas) sino también en mis viajes. En el destino podemos darles muchos usos: cuando hacemos la compra en algún supermercado, cuando compramos souvenirs o comida para llevar… y por ejemplo también para poner nuestros zapatos en la maleta y la ropa sucia.

Portabocadillos

Son una de las opciones más sostenibles para evitar envoltorios de plástico de un solo uso o de aluminio. La parte interior se limpia fácilmente, y si está sucia la parte externa, de tela, se puede meter en la lavadora.

Otras buenas alternativas también son los envoltorios o bolsitas de tela, de cera de abeja o de silicona, que también son reutilizables (foto anterior).

Cubiertos y pajitas de bambú

Gracias a los cubiertos de bambú he evitado unos cuantos cubiertos de plástico, sobre todo las cucharillas de los helados en verano. Di ‘no’ cuando te ofrezcan alguno, y usa los tuyos. No pesan ni ocupan espacio, y el medioambiente te lo agradecerá. Las pajitas de metal también son una buena idea.

El pack de cubiertos de bambú es de Soy Zero Waste

Tupper

Es la mejor manera de llevar nuestros snacks para picar algo en el avión, tren, autobús… En el destino, si compramos algo en algún puesto callejero, podemos pedir que nos lo pongan en nuestros propios envases. Lo ideal sería viajar con alguno de aluminio o de fibra de trigo que pesan poco, pero cualquiera reutilizable también cumpliría la función.

Neceser ‘zero waste’

Desde hace un tiempo también he empezado a reducir mis ‘botes’ de plástico del baño, o busco alternativas más sostenibles. Lo primero que he empezado a hacer ha sido dejar de comprar por comprar y por tener variedad. Por ejemplo, si tengo una crema corporal hasta que no se termine no me compro otra. Así con todo. En cuanto a la cosmética, claro está que hay infinidad de opciones ‘cero residuos’, ‘eco-friendly’ y menos contaminantes. Y para los que sois más manitas, incluso podéis hacer vuestros propios productos en casa.

Yo lo que he incorporado principalmente han sido el champú, el acondicionador y el jabón en formato sólido (y ahora estoy probando el desodorante sólido también). Estos no solo no producen ningún tipo de residuo, sino que no llevan tóxicos por lo que también son mejores para nuestro cuerpo. También vienen genial para los viajes en avión, que hay un límite de líquidos. En todo caso, si la cosmética sólida no es lo vuestro, los botecitos rellenables son una opción válida, aunque no sean ‘zero waste’. Así evitamos comprar en el destino o de utilizar los que nos ponen en el hotel (si es el caso de que nos alojemos en uno).

También utilizo discos desmaquillantes reutilizables (de algodón orgánico) y cepillo de bambú (es biodegradable, para cuando tengamos que desecharlo).

Aunque de primeras puede parecer que es más caro llevar un estilo de vida más responsable con el medioambiente, a la larga nos compensa a nosotros y a nuestro entorno.

¿Os animáis a empezar con un estilo de vida un poquito más ‘zero waste‘? Recordad: con poco ya estamos haciendo mucho.

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