Portugal

Conociendo Aveiro, la ‘Venecia portuguesa’, y su costa

Uno de los lugares que los viajeros solemos visitar cuando vamos a Oporto, es Aveiro. Un pequeño pueblecito costero conocido como la “Venecia portuguesa” por sus canales, puentes y ‘góndolas’. Aunque realmente no tiene nada que ver con esa increíble ciudad italiana, tiene una esencia única que enamora a todos los que nos acercamos a ella. A mí al menos me encantó.

Esas ‘góndolas’ se conocen como ‘moliçeiros‘, son pintorescas barcas que se caracterizan por tener la proa y la popa levantadas, con diversas escenas pintadas a mano por diferentes autores (algunas con un tono algo ‘picante’). Con ellos los antiguos pescadores traían el “moliço”, una especie de alga. Hoy en día se utilizan para transportar visitantes y turistas a través de su conocida ría que atraviesa la ciudad y lleva su nombre.

En realidad son muy diferentes a las góndolas venecianas, principalmente porque son barquitas a motor y más grandes. Si os apetece montaros en una, el trayecto dura alrededor de 45 minutos y los precios varían de entre 5€ y 8€ por persona. Algunos tienen capacidad para 8 personas, otros pueden acoger hasta a 40.

Las coloridas fachadas, callejones y casas de Aveiro nos invitan a pasear tranquilamente disfrutando de las costumbres y las tradiciones se siguen conservando en la ciudad generación tras generación. Imposible no pararse a hacer fotos de cada rincón.

Aveiro es una ciudad muy pequeñita, por lo que no hay gran cantidad de cosas que ver en ella. Creo que lo bonito de esta ciudad, sobre todo si conseguimos que el buen tiempo nos acompañe, es disfrutarla dando un paseo por la orilla de su ría, el centro y el barrio histórico de pescadores de Beira Mar disfrutando así de sus callejuelas en un ambiente tranquilo y nostálgico, típico en las ciudades lusas. Cuando fui con mis padres era un domingo y había un mercadillo artesanal que le daba aún más vida a este pueblecito.

Si queréis ir más a lo turístico (yo no lo hice), algunos de los lugares que deberíais visitar son: la Catedral de Aveiro(Iglesia de Santo Domingo), Plaza de la República y la Iglesia de la Misericordia y/o el Museo de Aveiro (4€ la entrada, gratis primer domingo de cada mes; los lunes está cerrado).

¿Cómo llegar a Aveiro?

Aveiro se encuentra a 76 km (unos 40 minutos) de Oporto. Para llegar hasta esta localidad podéis ir en coche, en tren o en bus. El tren cuesta alrededor de los 6 euros ida y vuelta, y sale de la estación de São Bento y pasa por la estación de Campanhã; también podéis ir en bus aunque este es el transporte más lento, porque hace numerosas paradas y podríais tardar hasta dos horas en llegar, por lo que creo que no es muy recomendable. Tanto la estación de tren como la de autobús se encuentran a unos 20 minutos a pie del centro de Aveiro.

Por cierto, ya lo comentaré más en profundidad en el próximo post, pero os lo adelanto por si este es el primero que leéis de Portugal: si circuláis en coche por este país, me gustaría pediros que os informéis bien sobre el sistema de automático de peajes que tienen allí ya que si no sabéis como funciona os puede dar alguna sorpresa, como me pasó a mí.

Playas de Aveiro: Barra y Costa Nova

El centro de Aveiro se encuentra a unos 10 km de su costa, por lo que para movernos hasta allí desconozco si hay algún tipo de transporte público, así que creo que la única forma es yendo en coche.

Su costa es muy conocida por sus preciosas playas kilométricas de arena blanca y finita y un mar muy azul, que atrae muchos turistas a lo largo del año, especialmente en verano cuando llega el buen tiempo. Aunque desde el ámbito administrativo Barra y Costa Nova pertenecen a la ciudad de Ílhavo, son consideras playas de Aveiro por su cercanía a esta ciudad.

Yo me acerqué a Costa Nova, porque no tenía tiempo de ir a Barra y porque allí, en primera línea de playa, hay unas casitas de colores muy bonitas, conocidas como ‘palheiros‘. Hace años eran utilizadas como almacenes para los pescadores pero hoy en día son viviendas o pequeños comercios.

 

Después de verlas tanto por fotos quería conocerlas de cerca 🙂 La mayoría de estas casitas están perfectamente pintadas a rayas y tienen diferentes colores, aunque hay otras de diferente estilo. Cuando te acercas a ellas son mucho más grandes de lo que aparentan en las fotos y parecen casitas de muñecas y me entraron ganas de quedarme a vivir allí porque son muy cuquis. ¿No os parece? 🙂

Os recomiendo muchísimo que os acerquéis a Aveiro y a su costa su viajáis por Portugal y/o a Oporto ya que es una zona muy bonita que sigue conservando muchas de sus tradiciones, y se come muy bien 😛

 

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Ray


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101 motivos para viajar

¡Hola! Soy Ray. Periodista. Viajo desde mi primer año de vida, pero lo empiezo a contar solo a partir del año 2014, cuando nace 101 motivos para viajar. ¿Te unes a esta aventura interminable?

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