Viajar sola

Viajo sola. ¡Tú también puedes hacerlo!

Viajar sola hoy en día sigue siendo un tema que genera mucha curiosidad. Todos sabemos que no es lo mismo viajar solo hoy en día siendo hombre que siendo mujer. Triste, cruel y dura realidad, pero el mundo infelizmente de momento es así.

A raíz de que recibo varios mensajes de chicas preguntándome sobre consejos para viajar sola, aunque la mayoría coinciden en que no se ven haciéndolo, porque no saben estar solas o les da miedo…

Así que he querido escribiros este post contando mi experiencia sobre viajar sola y mi punto de vista. Ojalá consiga animaros a hacerlo pronto!

-¿Con quién te vas de viaje?
-¡Voy sola!
-¿Sola?
-Sí, sola.
-¿Y eso? ¿No te da miedo? ¿No te aburres?
Estas son las preguntas que más se repiten cuando le digo a la gente que me voy de viaje sola. Muchas veces incluso me dicen: ¡Pero qué valiente! Coger tu maleta/mochila, subirte a un bus, a un tren, a un vuelo, alojarte en un hotel sola o en una habitación compartida, conocer un lugar nuevo… ¿es de valientes? ¿En serio hace falta valentía para eso? Yo personalmente creo que no. Hacen falta ganas. Ganas de conocer el mundo tan bonito que tenemos, el querer salir de tu zona de confort y conocer cosas, lugares, sabores, olores, personas y culturas diferentes. Y para esto, en mi opinión, no hace falta valentía ni compañía.

Hace un tiempo leí un artículo en el periódico El País en el que explicaba el beneficio de hacer cosas solos. El artículo está basado en otro publicado en Journal of Consumer Research por Rebecca Ratner, de la Universidad de Maryland, y por Rebecca Hamilton, de la Escuela de Negocios de Georgetown,  en que hablan de una investigación llevada a cabo para determinar qué actividades preferimos hacer solos y cuáles preferimos hacer en compañía.

Se llegó a la conclusión de que muchas personas coincidían en señalar que el rechazo a realizar ciertas actividades de ocio solos (incluso como puede ser tomarse un café) proviene del miedo a ser observados y juzgados por los demás, ya que aparecía la sensación de como si estuviéramos solos porque no tenemos a nadie.

En cambio, si esa actividad la hacemos con una justificación, por ejemplo tomar un café trabajando con el portátil, no es lo mismo que si lo hacemos sin ella (simplemente tomar el café solos). En el artículo cuentan con la colaboración de la especialista en psicología emocional Núria Jorba quién explica lo siguiente:

Hoy en día nos sigue costando, más que vivir solos, el ir a comer, al cine o a un concierto sin más compañía que la de uno mismo. Relacionamos las actividades de ocio con la relación con los demás, y olvidamos que tener ocio a solas también puede tener sus beneficios.
Estar solos en una actividad social como ir a comer, ir al cine, etc. nos supone un malestar, porque tememos que los demás nos vean y nos etiqueten negativamente, ya que se deduce que quien está solo es porque no tiene a nadie, en vez de que quizás lo está porque desea tener un momento de soledad y disfrutar de la misma. Este mundo no nos enseña a gestionar la soledad, a que sea un espacio positivo, de bienestar personal, sino que nos dice todo lo contrario.
El móvil se está convirtiendo en un escudo, en un modo de aislarnos del entorno. Si estamos pendiente de él no nos afecta como nos ven los demás, así evitamos la incomodidad y el tener que gestionar esas emociones.

Lo comparto aquí porque cuando lo leí me encantó y creo que no puede tener más razón. Conozco a mucha gente que no hace nada solo. Y aún menos se les pasa por la cabeza hacer un viaje solos. A mí siempre me ha gustado estar sola a veces, creo que es una buena forma de conectarnos con nosotros mismos, de mimarnos, de hacer aquello que nos apetece.

Está claro que no es lo mismo ver una peli solo que acompañado, pero creo que hay que ver el lado bueno (porque créeme que lo hay) de ambas cosas, y por eso deberíamos aprender a disfrutar a veces de nuestra soledad y no verla, como dice el artículo, como símbolo de que no tenemos a nadie.

Ahora, yendo al grano y hablando de viajes, todo el mundo que ha emprendido un viaje, por pequeño que sea, sin la compañía de nadie, estoy segura de que tiene muchísimos aspectos positivos para sacar de él. Además, ahora con las redes sociales, es más fácil conocer a hombres y mujeres a los que les gusta viajar solos por el mundo y encontrar inspiración en ellos. Si ellos lo hacen, ¿por qué yo no?

Colonia (Alemania). Foto sacada con mi trípode.

Pero tampoco os quiero engañar. Yo he viajado sola varias veces, y también lo he hecho, por supuesto, con pareja, con amigos y en familia. Lo cierto es que cada tipo de viaje tiene sus pros y sus contras, así que no puedo decantarme por ninguno. Claro está que viajar sola no es lo mismo que viajar en compañía.

Viajar sola es una experiencia muy diferente en todos los aspectos pero, a la vez, una de las mejores cosas que uno puede hacer en su vida porque, aunque puede ser una de las experiencias que más miedo pueden dar, os puedo asegurar que os brindará una de las vivencias más enriquecedoras (y bonitas) de vuestra vida.

Cuenca (España). Foto sacada con mi trípode.

¿Por qué viajo sola?

Quitando algunas veces que lo hago porque realmente me apetece hacerlo, la mayoría de las veces decido viajar sola simplemente porque no tengo con quien viajar. Muchas veces quiero ir a un sitio y no encuentro a nadie con quien ir, principalmente por el tema de fechas, presupuesto y/o intereses, y es en estos casos cuando decido ir sola, porque lo que no voy a hacer es quedarme en casa cuando tenemos un mundo entero y maravilloso para recorrer, ¿verdad?

Por otro lado, viajar sola me permite vivir el viaje de una manera muy diferente a cómo lo haría si estuviera acompañada: mis emociones, pensamientos, sentimientos…todo se intensifica. Cuando estás solo, “ante el mundo”, permites no solo conocer algo nuevo de tu exterior sino también de tu interior, es un viaje interno que permite conectarnos mejor con nosotros mismos y esa sensación es una de las mejores del mundo.

¿Qué es lo que más me gusta cuando viajo sola?

Una de las cosas que empujan a viajar sola es que puedo hacer lo que quiero cuando quiero. Muchas veces en los viajes dejamos de hacer cosas porque la otra persona no quiere hacerlo. Así te organizas tú y lo haces a tu ritmo sin estar preocupándote de los demás siempre e intentando compaginar gustos. Siempre he sido muy independiente y me gusta ir mucho a mi aire.

El no tener que estar planeando con otra persona el qué hacer en cada momento y ajustarte muchas veces a sus gustos me da mucha libertad y no hay mejor sensación que la de sentirse libre. Si me apetece un día madrugar mucho para hacerme una foto sin gente lo hago, y si me apetece dormir hasta las tantas también lo hago. Si me apetece caminar 3 horas para llegar a un sitio nadie me lo impide, y soy feliz haciendo lo que quiero en cada momento.

Por otra parte, tengo la oportunidad de conocer a gente increíble, algo que, estando en compañía, es más difícil, porque de alguna manera tienes un “apoyo” que nunca te dejará sola. Pero cuando estás completamente sola sueles acercarte más a la gente y entablar conversación, seas o no sociable lo haces en algún momento.

Además, pongo yo el presupuesto. Aunque suelo adaptarme con facilidad, en la mayoría de las ocasiones es muy difícil que todos quieran hacer lo mismo o tengan los mismos gustos.

Viajar sola me permite ir a un supermercado a comprarme la comida y ahorrar, así como quedarme en un hostal si no quiero gastar de más o, por el contrario, darme algún lujo que me apetezca en cualquier momento. Si quiero gastar más, gasto, y, si quiero ahorrar, ahorro. Fácil.

¿Qué es lo que menos me gusta cuando viajo sola?

Estar mucho tiempo sola no es divertido, por eso opto por viajes cortos (fines de semana o una semana, creo que para empezar está bien). Aunque me gusta estar sola, en muchas ocasiones, cuando viajas sola se hace raro porque estás viendo cosas diferentes o te están pasando cosas geniales y no tienes con quien compartirlo.

Lo mismo pasa cuando nos sucede algo malo (te pones mala, problemas con reservas, etc.) y necesitas un apoyo y no lo tienes porque los tuyos no están. Pero esto yo también los veo como parte de la experiencia, el saber enfrentarte sola a tus propios problemas cuando nadie más puede echarte un cable.

Luego está el tema de las fotos. Muchas de vosotras, cuando me preguntáis sobre el tema, lo veis como un gran problema. Pero no lo es. La clave está en no tener vergüenza y saber que las fotos de ese viaje en cuestión no van a ser como las de un fotógrafo profesional, pero al fin y al cabo tampoco las necesitas ¿no? No viajamos solo para hacernos fotos.

Siempre puedes probar pidiéndole a la gente en la calle, indicándoles y diciéndoles como quieres que te la hagan. Lo más probable es que la foto no te guste, o sí (tengo algunas fotos muy chula sacada por desconocidos). Otra buena opción es usar un trípode. Puedes poner tu cámara o incluso tu móvil y ¡voilá! Pero si lo haces, déjate la vergüenza en casa porque vas a ser el centro de todas las miradas!!! ja ja ja

MIS PRIMEROS VIAJES SOLA

TORONTO (CANADÁ)

Tenía 18 años (2010) y me fui con una beca a estudiar inglés durante tres semanas. ¡Vale, vale! Era un viaje “organizado” e iba con una agencia que me respaldaba, esto ayuda para empezar, claro que sí.

Pero, aparte de esto, para todo lo demás estuve completamente sola, desde llegar al aeropuerto y entablar conversación con los demás jóvenes que se iban conmigo al mismo destino, hasta ir a clase sola por primera vez en un país que no habla mi idioma y todo es nuevo para mí. Y creedme que los primeros días no son fáciles, sobre todo porque no hablaba casi nada de inglés.

NUEVA YORK (EEUU)

Durante ese viaje a Canadá (2010) también me apunté a una excursión a Nueva York de tres días al que también fui sola, aunque luego hice amigos allí. Sin duda este viaje me sirvió para que viera que me valía por mí misma y que no me hacía estar acompañada de alguien conocido para conocer mundo y pasármelo genial y lo mejor: traerme amigos a España, con los que aún sigo en contacto.

MALTA Me gustó tanto, que un año después (2011) también fui sola a Malta durante 3 semanas a estudiar inglés. Un viaje del que me he traído nuevas experiencias, vivencias y amigos, y esto no tiene precio. REINO UNIDO Años más tarde (2015), me fui sola a Reino Unido a mejorar mi inglés trabajando como au pair con una familia inglesa. ¿Creéis que podría haberlo hecho si tuviera miedo a hacer cosas sola? Lo más probable es que no…

MI PRIMER VIAJE (COMPLETAMENTE) SOLA

Tuvo lugar muy cerquita, cuando vivía en Pontevedra, en el verano de 2014. Cogí un tren hacia A Coruña (Galicia). Era un día muy lluvioso y algo frío, aunque fuera verano.

Una vez allí, mi idea era ir a una Oficina de Turismo y hacerme con un mapa de la ciudad para poder recorrerme sus lugares más importantes y que allí también me explicaran un poco. Pero aquel día, el universo conspiró para que varias cosas salieran mal (mi móvil dejó de fucionar sin más, la Oficina de Turismo no existía…).

Genial… Se me ocurrió entrar a un hotel a preguntar y una señora muy amable me dijo que la habían cerrado y me preguntó que qué quería. Le dije que necesitaba un mapa y amablemente me regaló uno que tenía. Aunque en su momento no se lo dije, me salvó el día. ¿Qué habría hecho sin mapa y sin móvil?

Le di las gracias y me dispuse a recorrer cada rincón de la ciudad. Sola. Me encanta esa sensación de tener el control de lo que voy a hacer en cada momento. De ir a dónde quiero y hacer lo que me apetece, sin tener que consultarle a nadie.

Para las fotos (en aquel entonces no viajaba con trípode) me hice algún selfie y le pedí a alguien que me sacara alguna. En esa situación, corres el riesgo de siempre: nunca va a salir como a ti te gustaría pero ahí está el recuerdo del lugar.

Como esta, miles de experiencias más os podría contar, pero realmente solo quería poder inspirar a aquellas personas, y sobre todo mujeres, que aún no se atreven a viajar solas a que lo hagan, por lo menos alguna vez en la vida, y que aprendan a disfrutar de ese momento, porque os garantizo que es único.

Ya no digo un viaje grande en solitario, que hay muchos y muchas que lo hacen, pero a veces es bueno saber separarse un poco del grupo e ir a conocer algo que los demás no quieren, lo que también es una buena opción. Todo al final son experiencias que suman, y nos ayudan a que no nos quedamos con esa horrible sensación de no haber ido a visitar o a comer algo porque los demás no han querido.

Cochem (Alemania). Foto sacada con mi trípode.

Para terminar os doy algunos CONSEJOS personales que espero que os ayuden a lanzaros a la aventura que os aseguro que os encantará y querréis repetir pronto!!!

1- FUERA MIEDOS. Si has llegado hasta aquí y sigues leyendo este post es porque te has planteado viajar sola. Así que fuera miedos e inseguridades y ¡hazlo! Mi primer consejo es que, si nunca lo has hecho, o no estás acostumbrada a hacer cosas sola, empieza por lugares cercanos, ni siquiera hace falta que cojas un avión. Coge un bus o un tren y vete a esa ciudad que siempre has querido conocer.

Si te gusta la experiencia ve aumentando tu ámbito geográfico. Si vives en España, empieza por cualquier país vecino. Viajar por Europa es seguro y fácil, así poco a poco esos miedos se irán. ¿Por qué?

Porque desde que compras tu billete hasta que vuelves sentirás que te estás retando a ti misma y te demostrarás a ti misma que puedes hacerlo, y no hay sensación más gratificante que esa. Sentirme realizada, libre y dueña de mis pasos son uno de los principales motivos que me empujan a viajar sola y seguir haciéndolo.

2- DESPREOCUPA Y DESPREOCÚPATE. Antes de salir de casa informa a tu familia o a gente de confianza sobre tus planes, itinerario e intenta avisar siempre dónde y cómo te encuentras. A nuestra familia tampoco les hace mucha gracia que estemos solas por el mundo, así que lo mejor es tranquilizarles. Pero esto no quiere decir que estés todo el tiempo pendiente del móvil. Al final tienes que disfrutar de tu viaje a tu aire.

3- SENTIDO COMÚN. Todas sabemos lo que está bien y lo que está mal. Si te ves en alguna situación incómoda o que no te guste, o te veas rodeada de gente que no te transmiten buenas sensaciones actúa y aléjate. Cuando viajas sola está tú sola ante cualquier tipo de situación así que tienes que mirar por ti misma y tener precaución.

Cuando fui a Sofía, perdí el único bus que me llevaba al Monasterio de Rila por lo que la chica de la estación me propuso otra opción haciendo transbordos, para ello tenía que esperar casi 3 horas en una estación perdida a saber dónde y que tenía un ambiente muy muy extraño.

Al principio decidí quedarme y seguir con mi propósito de llegar al monasterio pero me vi muy sola, rodeada de gente muy rara, que ni siquiera hablaba mi idioma. Después de dos horas esperando y dándome cuenta de que se haría muy tarde para la vuelta al final del día y ya seria de noche decidí abordar misión y volver a Sofía. Creo que nuestra seguridad ante todo, seamos hombre o mujer.

4- ORGANIZACIÓN. Si vas a viajar sola por primera vez (luego ya vas pillando el tranquillo), intenta dejar las cosas cerradas y organizadas, deja la improvisación para cuando estés en tu destino. Haz una lista de lo que necesitas llevar y ten a mano todas tus reservas y cómo llegar a tu alojamiento desde donde llegues (estación, aeropuerto…). Así irás más tranquila y con todo más controlado.

5- BUSCA EL LADO POSITIVO. Ten en mente que posiblemente no todo saldrá perfecto. Esto también forma parte de tu experiencia. Si ha salido todo bien, ¡GENIAL! Pero si, por el contrario, algo ha salido mal, no te vengas abajo y piensa en el lado bueno de cada obstáculo que se te pone en el camino, porque lo hay y forma parte de tu aprendizaje interior y personal.

6- DISFRUTA. Si has llegado hasta aquí es porque estás dispuesta a emprender este camino. Ahora solo queda lanzarte, confiar en ti, y abrirte a todo lo que ese nuevo destino con el que sueñas conocer te puede ofrecer. Hay una frase que me encanta que dice “El peor arrepentimiento es por las cosas que no se han hecho”. Yo desde luego no quiero quedarme con las ganas de hacer algo que sé que puedo y que nada ni nadie me lo impide, y ese “algo” es VIAJAR!!!!

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101 motivos para viajar

¡Hola! Soy Ray. Periodista. Viajo desde mi primer año de vida, pero lo empiezo a contar solo a partir del año 2014, cuando nace 101 motivos para viajar. ¿Te unes a esta aventura interminable?

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