Lejos de ser tan solo un acueducto o dónde se come el mejor cochinillo de España, Segovia es mucho más. Segovia es historia y tradición. Es cultura y conquistas, arquitectura, arte, gastronomía y artesanía.

Al pie de la Sierra de Guadarrama, Segovia es una ciudad y un municipio de la comunidad autónoma de Castilla y León, arropada por los ríos Eresma y Clamores.

 

 

No es en vano que esta pequeña ciudad sea una de las más favoritas del territorio español. Segovia es una ciudad de mucha historia, y en ella hay pruebas de ocupación neandertal de hace más de 60.000 años.

Primero ocupada por los romanos, y luego abandonada tras la invasión islámica para, más tarde, ser repoblada, reconquistada y convertida en un importante centro de manufactura textil.

Tal fue la presencia de otras culturas en esta pequeña ciudad, que veremos sus vestigios allá por donde vayamos. No es en vano que sea una de las favoritas del territorio español.

Segovia es una ciudad amurallada. En 1941, toda la parte vieja de la ciudad comprendida dentro del antiguo recinto amurallado fue declarada Conjunto Histórico Artístico.

La muralla cuenta con tres puertas de acceso a la ciudad: la puerta de Santiago, la de San Cebrián y la de San Andrés. Más tarde, en 1985, fue, junto al acueducto de Segovia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

 

 

El acueducto

No todas las ciudades pueden presumir de tener un símbolo arquitectónico al que todo que la visita tiene que verlo y/o hacerse una foto con él. Ya sea la Torre Eiffel de París, el Coliseo de Roma, el Big Ben de Londres o la Estatua de la Libertad de Nueva York.

En Segovia pasa lo mismo, su acueducto es el más aclamado y uno de los monumentos más visitados de la geografía española, el cual atrae público de todas las partes del mundo.

 

El acueducto de Segovia, construido en el siglo II d.c, con 818 metros de largo, se conserva prácticamente intacto y es sencillamente impresionante.

Se construyó para abastecer a la ciudad con el agua de la Sierra, y está considerado como la obra de ingeniería civil romana más importante de España. Además es uno de los monumentos mejor conservados de los que nos dejaron los romanos en la península.

Está compuesto por 44 grandes arcos, sobre los que se apoyan otros 119 más pequeños que, a su vez, se sujetan a sí mismos con el equilibrio entre la fuerza y el peso de las piedras que los componen. Ha dejado de estar transitado por coches desde el 15 de julio de 1992, lo que ha favorecido a su conservación como Patrimonio de la Humanidad.

Si queréis conseguir unas vistas privilegiadas, podéis subir a su mirador, al que accedemos a través de unas escaleras que hay junto a él subiendo por la Calle San Juan, desde donde también veréis la Sierra de Guadarrama pintada en el horizonte.

 

 

Más que un acueducto

A parte del Acueducto de Segovia, ¿qué más podemos visitar en esta ciudad?

El Alcázar de Segovia está situado en la plaza de la Reina María Eugenia. Es un castillo precioso que parece que ha sido sacado de un cuento de hadas. A lo largo de los años ha tenido diferentes usos: fue el Palacio Real de los Reyes de Castilla, también sirvió de prisión y hoy en día es un museo.

Fue reconstruido tras un gran incendio sufrido en 1862. En él tuvo lugar la proclamación de Isabel la Católica, una de las reinas más famosas de España.

 

También pasearemos por la Calle Real, que se encuentra en el epicentro de la ciudad. Desde ella llegamos hasta la Plaza Mayor, donde también se encuentra la Catedral. Ésta, la última en construirse en España al estilo gótico, recibe todo el protagonismo.

Los barrios de la Judería y de las Canonjías, son los más conocidos y tienen mucho encanto, por lo que os recomiendo que no dejéis de verlos y que disfrutéis de historia y su bonita arquitectura.

La Casa de la Moneda también tiene atractivo turístico, aunque yo personalmente no la visité. El edificio, que estuvo en funcionamiento más de 500 años, fue el máximo representante del patrimonio industrial de la época renacentista en España.

Paseando por la muralla, encontramos muchos miradores, desde el que podemos disfrutar de las mejores panorámicas de la ciudad, como por ejemplo el Mirador de la Canaleja.

 

 

Entre calle y calle, cuestas y suelos empedrados, dejaros contagiar por el ambiente segoviano, su gente, sus olores. Visitad alguna tienda de artesanía, compraros algún recuerdo.

Ya sabéis que esta es y será para mí siempre la mejor forma de conocer una ciudad. Y, por supuesto, no dejéis de probar su cochinillo, os aseguro que quedaréis con ganas de más.

 

 

 

¿Qué ver en los alrededores de Segovia?

¿Tenéis un poco más de tiempo? No podéis perderos la Granja de San Ildefonso, en coche o en autobús (tarda unos 40 minutos, sale cada 45 y cuesta 1,30€) desde Segovia.

Es un Palacio Real, de construcción barroca y enormes jardines, ubicado a unos 10 kilómetros de Segovia, que fue durante siglos residencia de verano de los Reyes y hoy es uno de los conjuntos monumentales más importantes de la provincia.

Fue construido a petición de Felipe V, primer rey de la Casa Borbón en España, en semejanza al Palacio de Versalles, en París, y, posteriormente, se convirtió en la residencia de verano de la Familia Real, el último rey en darle ese uso fue Alfonso XIII.

La buena noticia es que la visita a sus preciosos jardines ¡es gratuita! (en otoño están aún más increíbles). En cambio, para ver el palacio por dentro la entrada es de pago.

En primavera…

 

 

En otoño…

 

 

Segovia enamora y volver a ella es siempre una buena opción. Y no es para menos: su belleza arquitectónica es indiscutible e incomparable. ¿No la conocéis aún? Apuntadla para vuestra próxima escapada 🙂

 

 


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