Si echo la vista atrás, me doy cuenta que viajo sola desde mis 18 años. Siempre he sido muy indenpendiente y no me ha costado hacer cosas sola. Una beca para estudiar inglés en el verano de 2010 me llevó a viajar sola por primera vez. Destino: Canadá.

Lo cierto es que viajar sola hoy en día sigue siendo un tema que genera mucha curiosidad. Aunque es verdad que cada vez somos más personas las que nos lanzamos a hacerlo, sobre todo chicas que se animan a dar el primero paso y vivir esta experiencia que es imposible que no le cambie un poquito la vida de una.

Lo que sin duda tiene su mérito, porque todos sabemos que no es lo mismo viajar solo hoy en día siendo hombre que siendo mujer. Triste, cruel y dura realidad, pero el mundo infelizmente de momento sigue siendo así. Pero esto que no nos impida descubrir el mundo que tenemos ahi fuera.

A raíz de esto, suelo recibir mensajes de chicas preguntándome sobre consejos para viajar sola, aunque la mayoría coinciden en que no se ven haciéndolo, principalmente porque no saben estar solas o les da miedo… Por esto escrito este post contando mi experiencia sobre viajar sola y mi punto de vista. ¡Ojalá consiga animarte a hacerlo pronto!

-¿Con quién te vas de viaje?

-¡Voy sola!

-¿Sola?

-Sí, sola.

-¿Y eso? ¿No te da miedo? ¿No te aburres?

Estas son las preguntas que más se repiten cuando le digo a alguien que me voy de viaje sola. Muchas veces incluso me dicen: ¡Pero qué valiente!

Coger tu maleta/mochila, subirte a un bus, a un tren, a un vuelo, alojarte en un hotel sola o en una habitación compartida, conocer un lugar nuevo… ¿es de valientes? Puede ser… aunque creo que más que valentía hacen falta ganas. Ganas de conocer el mundo tan bonito que tenemos, el querer salir de tu zona de confort y conocer cosas, lugares, sabores, olores, personas y culturas diferentes. Y para esto, en mi opinión, no hace falta valentía ni compañía.

Hace tiempo leí un artículo en el periódico El País en el que explicaba el beneficio de hacer cosas solos. El artículo está basado en otro publicado en Journal of Consumer Research,  en el que hablan de una investigación llevada a cabo para determinar qué actividades preferimos hacer solos y cuáles preferimos hacer en compañía.

Se llegó a la conclusión de que muchas personas coincidían en señalar que el rechazo a realizar ciertas actividades de ocio solos (incluso como puede ser tomarse un café) proviene del miedo a ser observados y juzgados por los demás, ya que aparecía la sensación de que estamos solos porque no tenemos a nadie.

En cambio, si esa actividad la hacemos con una justificación, por ejemplo tomar un café trabajando con el portátil, no es lo mismo que si lo hacemos sin ella (simplemente tomar el café solos). En el artículo cuentan con la colaboración de la especialista en psicología emocional Núria Jorba quién explica lo siguiente:

Hoy en día nos sigue costando, más que vivir solos, el ir a comer, al cine o a un concierto sin más compañía que la de uno mismo. Relacionamos las actividades de ocio con la relación con los demás, y olvidamos que tener ocio a solas también puede tener sus beneficios.

Estar solos en una actividad social como ir a comer, ir al cine, etc. nos supone un malestar, porque tememos que los demás nos vean y nos etiqueten negativamente, ya que se deduce que quien está solo es porque no tiene a nadie, en vez de que quizás lo está porque desea tener un momento de soledad y disfrutar de la misma. Este mundo no nos enseña a gestionar la soledad, a que sea un espacio positivo, de bienestar personal, sino que nos dice todo lo contrario.

El móvil se está convirtiendo en un escudo, en un modo de aislarnos del entorno. Si estamos pendiente de él no nos afecta como nos ven los demás, así evitamos la incomodidad y el tener que gestionar esas emociones.

Lo comparto aquí porque cuando lo leí me encantó y creo que no puede tener más razón. Conozco a muchas personas que no hacen nada solas. Y aún menos se les pasa por la cabeza viajar solos.

A mí siempre me ha gustado estar sola a veces, creo que es una buena forma de conectarnos con nosotros mismos, de mimarnos, de hacer aquello que nos apetece. Y supongo que esto es lo ha hecho que viajar sola sea una de mis formas de conocer el mundo desde mis 18 años.

Frankfurt, Alemania (2019)

Además de viajar sola, también lo he hecho, por supuesto, con pareja, con amigos y en familia. Lo cierto es que cada tipo de viaje tiene sus pros y sus contras. Claro está que viajar sola no es lo mismo que viajar en compañía. Pero te aseguro que se disfruta muchísimo, a veces incluso más. Y por eso que viajo sola y lo seguiré haciendo siempre que pueda.

Viajar sola es una experiencia muy diferente en todos los aspectos pero, a la vez, una de las mejores cosas que uno puede hacer en su vida porque, aunque puede ser una de las experiencias que más miedo pueden dar al principio, nos brinda una de las vivencias más enriquecedoras (y bonitas) de nuestra vida.

Altea, Alicante, España (2020)

¿Por qué viajo sola?

Muchas veces lo hago porque realmente me apetece hacerlo, pero otras veces decido viajar sola simplemente porque no tengo con quien viajar. A menudo quiero ir a un sitio y no encuentro a nadie con quien ir, principalmente por el tema de fechas, presupuesto y/o intereses, y es en estos casos cuando decido ir sola.

Viajo sola porque lo que no voy a hacer es quedarme en casa cuando tenemos un mundo entero y maravilloso para conocer, ¿verdad?

Por otro lado, viajar sola me permite vivir el viaje de una manera muy diferente a cómo lo haría si estuviera acompañada: mis emociones, pensamientos, sentimientos…todo se intensifica. Cuando estás sola «ante el mundo», permites no solo conocer algo nuevo de tu exterior sino también de tu interior, es un viaje interno que permite conectarnos mejor con nosotros mismos y esa sensación es una de las mejores del mundo.

Cochem, Alemania (2019)

¿Qué es lo que más me gusta cuando viajo sola?

Una de las cosas que me empujan a viajar sola es que puedo hacer lo que quiero cuando quiero. Muchas veces en los viajes dejamos de hacer cosas porque la otra persona no quiere hacerlo. Así te organizas tú y lo haces a tu ritmo sin estar preocupándote de los demás siempre e intentando compaginar gustos. Siempre he sido muy independiente y me gusta ir mucho a mi aire.

El no tener que estar planeando con otra persona el qué hacer en cada momento y ajustarme muchas veces a sus gustos me da mucha libertad, y no hay mejor sensación que la de sentirse libre. Si me apetece un día madrugar mucho para hacerme una foto sin gente, lo hago, y si me apetece dormir hasta tarde también lo hago. Si me apetece caminar 3 horas para llegar a un sitio, nadie me lo impide, y soy feliz haciendo lo que quiero en cada momento.

Por otra parte, tengo la oportunidad de conocer a gente increíble, algo que, estando en compañía, es más difícil, porque de alguna manera tienes un «apoyo» que nunca te dejará sola. Pero cuando estás completamente sola sueles acercarte más a la gente y entablar conversación, seas o no sociable lo haces en algún momento.

Además, pongo yo el presupuesto. Aunque suelo adaptarme con facilidad, en la mayoría de las ocasiones es muy difícil que todos quieran hacer lo mismo o tengan los mismos gustos.

Viajar sola me permite ir a un supermercado a comprarme la comida y ahorrar, así como quedarme en un hostal si no quiero gastar de más o, por el contrario, darme algún lujo que me apetezca en cualquier momento. Si quiero gastar más, gasto, y si quiero ahorrar, ahorro. Fácil.

Malta (2011)

¿Qué es LO QUE MENOS ME GUSTA cuando viajo sola?

Estar mucho tiempo sola para mí no es divertido, por eso opto por viajes cortos (fines de semana o una semana, creo que para empezar está bien). En muchas ocasiones, lo que pasa cuando viajas sola es que estás viendo cosas diferentes o te están pasando cosas geniales y no tienes con quien compartirlo al momento.

Lo mismo pasa cuando nos sucede algo malo (te pones mala, problemas con reservas, etc.) y necesitas un apoyo y no lo tienes porque los tuyos no están. Pero esto yo también los veo como parte de la experiencia, el saber enfrentarte sola a tus propios problemas cuando nadie más puede echarte un cable.

Luego está el tema de las fotos. Muchas de vosotras, cuando me preguntáis sobre el tema, lo veis como un gran problema. Pero no lo es. La clave está en no tener vergüenza y saber que las fotos de ese viaje en cuestión no van a ser como las de un fotógrafo profesional, pero al fin y al cabo tampoco necesitas que lo sean, ¿no? No viajamos solo para hacernos fotos.

Siempre puedes probar pidiéndole a la gente en la calle, indicándoles y diciéndoles cómo quieres que te la hagan. Lo más probable es que la foto no te guste, o sí (tengo algunas fotos muy buenas sacadas por desconocidos).

Otra buena opción es usar un trípode. Puedes poner tu cámara o tu móvil y ¡voilá! Pero si lo haces, déjate la vergüenza en casa porque ¡¡¡vas a ser el centro de todas las miradas!!! ja ja ja

Granada, Andalucía, España (2018)

Nueva York, EEUU (2010)

MIS PRIMEROS VIAJES SOLA

TORONTO (CANADÁ)

Como os decía al principio de este post, en mi primer viaje sola tenía 18 años (2010) y me fui con una beca a estudiar inglés durante tres semanas. Era un viaje «organizado» e iba con una agencia que me respaldaba, esto ayuda para empezar, sí.

Pero, aparte de esto, para todo lo demás estuve completamente sola, desde llegar al aeropuerto y empezar a hablar con los demás jóvenes que iban conmigo al mismo destino, hasta ir a clase sola por primera vez en un país que no habla mi idioma y todo es nuevo para mí. Y creedme que los primeros días no son fáciles, sobre todo porque no hablaba casi nada de inglés.

NUEVA YORK (EEUU)

Durante ese viaje a Canadá (2010) también me apunté a una excursión a Nueva York de tres días al que también fui sola, aunque luego hice amigos allí. Sin duda este viaje me sirvió para que viera que me valía por mí misma y que no me hacía falta estar acompañada de alguien conocido para conocer mundo y pasármelo genial. Y lo mejor: me traje amigos a España, con los que aún sigo en contacto.

MALTA

Me gustó tanto la experiencia, que un año después (2011) también fui sola a Malta durante 3 semanas con otra beca. Un viaje del que me he traído nuevas experiencias, vivencias y amigos, y esto no tiene precio.

REINO UNIDO

Años más tarde (2015), me fui sola a Reino Unido a mejorar mi inglés trabajando como au pair con una familia inglesa. ¿Creéis que podría haberlo hecho si tuviera miedo a hacer cosas sola? Lo más probable es que no…

Londres, Reino Unido (2017)

MI PRIMER VIAJE (COMPLETAMENTE) SOLA

Tuvo lugar muy cerquita, cuando vivía en Pontevedra, en el verano de 2014. Cogí un tren hacia A Coruña (Galicia). Era un día muy lluvioso y algo frío, aunque fuera verano.

Una vez allí, mi idea era ir a una Oficina de Turismo y conseguir un mapa de la ciudad para poder recorrerme sus lugares más importantes y que allí también me explicaran un poco. Pero aquel día, el universo conspiró para que varias cosas salieran mal (mi móvil dejó de funcionar sin más, la Oficina de Turismo estaba cerrada).

Genial… Se me ocurrió entrar en un hotel a preguntar y una señora muy amable me preguntó qué necesitaba. Le dije que necesitaba un mapa y amablemente me regaló uno que tenía. Aunque en su momento no se lo dije, me salvó el día. ¿Qué habría hecho sin mapa y sin móvil?

Le di las gracias y empecé a recorrer cada rincón de la ciudad. Sola. Me encanta esa sensación de tener el control de lo que voy a hacer en cada momento. De ir adónde quiero y hacer lo que me apetece, sin tener que consultarle a nadie.

Para las fotos (en aquel entonces no viajaba con trípode) me hice algún selfie y le pedí a alguien que me sacara alguna. En esa situación, corres el riesgo de siempre: nunca va a salir como a ti te gustaría pero ahí está el recuerdo del lugar.

Como esta, miles de experiencias más os podría contar, pero realmente solo quería poder inspirar a aquellas personas, y sobre todo mujeres que aún no se atreven a viajar solas, a que lo hagan, por lo menos alguna vez en la vida, y que aprendan a disfrutar de ese momento, porque os garantizo que es único.

Ya no digo un viaje grande en solitario, que hay muchas personas que ya lo hacen, pero a veces también es buena idea saber separarse un poco del grupo e ir a conocer algo que los demás no quieren, lo que también es una buena opción. Todo al final son experiencias que suman, y nos ayudan a que no nos quedemos con esa horrible sensación de no haber ido a visitar o a comer algo porque los demás no han querido.

Sofía, Bulgaria (2018)

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