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Qué ver en Alicante y alrededores

Desde hace un tiempo tenía muchas ganas de conocer la zona de Alicante y alrededores. Aunque creo que lo ideal sería ir en coche e ir recorriendo los hermosos pueblecitos costeros de la costa alicantina y aprovechar mejor el tiempo, en mi caso yo fui en tren así que tenía el tiempo más limitado para conocer más lugares.

En mi opinión la opción del tren (por ejemplo desde Alicante) también es genial, si tenéis tiempo, ya que recorre toda la costa y vas viendo los pueblecitos desde la ventana. Así durante mi visita aproveché para conocer algunos de ellos y a los que tenía muchas ganas y que os recomiendo en este post: Altea, Calpe y Villajoyosa. Pero la verdad es que me quedé con ganas de más así que espero poder volver muy pronto.

Alicante

Sin duda lo más bonito de Alicante es su castillo, el Castillo de Santa Bárbara. Desde él encontraréis las mejores vistas a toda la ciudad. Os recomiendo que vayáis al atardecer, es increíble verlo desde allí y un plan muy típico en la ciudad.

Podéis subir caminando sin problemas, eso sí: prepararos para la cuesta, que es bastante pronunciada. Evitad las horas de mucho calor y acordaros de llevar agua. También se puede ir en coche hasta una parte, y también hay un ascensor que llega hasta arriba (aunque yo cuando fui estaba cerrado por el coronavirus). Más info en su web.

Si vais en verano y también queréis ir a la playa, Alicante cuenta con dos principales, la playa del Postiguet y la playa de San Juan realmente, son realmente muy bonitas, esta última con más de 6 km de costa.

Altea

¡Tenía tantas ganas de conocer Altea en persona! Y os puedo confirmar que es uno de los pueblos más bonitos de España, sin duda. Así que no dejéis de incluirla en lugares que ver en los alrededores de Alicante.

Para conocer Altea, dejaros perder por su casco antiguo. Es su pura esencia, con sus paredes blancas, ventanas con flores, puertas de colores y callejuelas empedradas con vistas al mar. Os encantará cada rincón.

Su playa es de piedras (si os queréis meter os recomiendo que llevéis zapatillas acuáticas si las tenéis, o id con cuidado), pero su mar es de un color tan azul y de aguas tan cristalinas que recuerda al mismísimo Caribe.

Calpe

La primera vez que escuché hablar de Calpe fue por la Muralla Roja, un edificio de curiosa construcción ubicada en la Urbanización de la Manzanera, uno de los edificios creados por el arquitecto Ricardo Bofill en la ciudad en 1973.

Aunque en la actualidad ya no se puede visitar por personas ajenas (después de su boom entre los ‘instagrammers’), porque es un propiedad privada. Así que si queréis conocerla por dentro y haceros alguna foto lo mejor es alquilaros un apartamento, que no son nada baratos, por cierto…

Pero el principal punto atractivo de Calpe es su gran peñón, el Peñón de Ifach. Con sus 332 metros de altitud, esta inmensa roca calcárea sobresale imponente en el medio del mar Mediterráneo, pero unida al continente. Desde su cima tendréis las vistas más increíbles de toda la ciudad y posiblemente de las mejores que hayáis visto hasta el momento.

El recorrido tiene tramos de dificultad, debéis de tenerlo en cuenta si queréis subirlo. El recorrido dura unas 2 horas y media. Yo no lo hice, porque me había hecho daño en el pie el día anterior y porque en estas fechas tan calurosas no es muy buena idea… pero ¡seguro que volveré!

El casco histórico de Calpe también es muy bonito, con callejuelas estrechas y empedradas, muy bonitas de recorrer. Como la Calle Puchalt, con sus escalones patrióticos jamás vistos. ¡Me encantan!

Villajoyosa

Si me dicen que hay casitas con fachadas de colores allí que voy. Cuando vi fotos de Villajoyosa tenía claro que la incluiría en mi ruta express por la costa alicantina. Siempre he creído que ponerle color a los edificios le dan mucha esencia al lugar. ¿A quién no le gusta un lugar colorido? Y es que este pueblecito pesquero costero está lleno de color, por todo su casco antiguo y también en primera línea de playa.

Aunque son las casas colgadas de Villajoyosa las que llaman más la atención. Dicen que las pintaban de colores porque así, cuando los pesqueros volvían borrachos a casa podían identificar cuál era la suya. ¡Ah! Y no os perdáis su bonita playa de arena blanquita.

Dónde comer

Una de las cosas que me llamó mucho la atención es lo barato que es comer en Alicante, en comparación con otros lugares turísticos y de costa. Comer una buena paella en un restaurante con vistas al mar no os resultará nada caro.

Yo opté por menús, por eso de que incluyen todo (o casi todo), bebida, postre/café, pan… y por unos 15 euros comí una deliciosa paella y plato de mejillones en Altea, y por unos 12 euros paella en Calpe, ambos en primera línea de playa. ¡Todo un lujo!

Lo poco que pude ver de Alicante y sus alrededores, me sorprendió para bien y me encantó. Espero poder volver pronto para seguir descubriendo esta zona con sus bonitos pueblos costeros e increíbles calas.


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101 motivos para viajar

¡Hola! Soy Ray. Periodista. Viajo desde mi primer año de vida, pero lo empiezo a contar solo a partir del año 2014, cuando nace 101 motivos para viajar. ¿Te unes a esta aventura interminable?

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