Por qué viajar solo

Por qué viajar solo: un caso de estudio

Hace un tiempo leí un artículo en el periódico El País en el que explicaba el beneficio de hacer cosas sin la compañía de absolutamente nadie. El artículo está basado en otro publicado en Journal of Consumer Research por Rebecca Ratner, de la Universidad de Maryland, y por Rebecca Hamilton, de la Escuela de Negocios de Georgetown,  en que hablan de una investigación llevada a cabo para determinar qué actividades preferimos hacer solos y cuáles preferimos hacer en compañía.

Se llegó a la conclusión de que muchas personas coincidían en señalar que el rechazo a realizar ciertas actividades de ocio solos (incluso como puede ser tomarse un café) proviene del miedo a ser observados y juzgados por los demás, ya que aparecía la sensación de como si estuviéramos solos porque no tenemos a nadie. En cambio, si esa actividad la hacemos con una justificación, por ejemplo tomar un café trabajando con el portátil, no es lo mismo que si lo hacemos sin ella (simplemente tomar el café solos).

En el artículo cuentan con la colaboración de la especialista en psicología emocional Núria Jorba quién explica lo siguiente:

 

Hoy en día nos sigue costando, más que vivir solos, el ir a comer, al cine o a un concierto sin más compañía que la de uno mismo. Relacionamos las actividades de ocio con la relación con los demás, y olvidamos que tener ocio a solas también puede tener sus beneficios.

Estar solos en una actividad social como ir a comer, ir al cine, etc. nos supone un malestar, porque tememos que los demás nos vean y nos etiqueten negativamente, ya que se deduce que quien está solo es porque no tiene a nadie, en vez de que quizás lo está porque desea tener un momento de soledad y disfrutar de la misma. Este mundo no nos enseña a gestionar la soledad, a que sea un espacio positivo, de bienestar personal, sino que nos dice todo lo contrario.

Y añade:

El móvil se está convirtiendo en un escudo, en un modo de aislarnos del entorno. Si estamos pendiente de él no nos afecta como nos ven los demás, así evitamos la incomodidad y el tener que gestionar esas emociones.

Cuando lo leí me encantó porque creo que no puede tener más razón. Conozco a mucha gente que no hace nada solo. Y aún menos se les pasa por la cabeza hacer un viaje solos. A mí siempre me ha gustado estar sola a veces, creo que una buena forma de conectarnos con nosotros mismos, de mimarnos, de hacer aquello que nos apetece. Está claro que no es lo mismo ver una peli solo que acompañado pero creo que hay que ver el lado bueno de ambas cosas y por eso deberíamos aprender a disfrutar a veces de nuestra soledad y no verla, como dice el artículo, como símbolo de que no tenemos a nadie.

Todo el mundo que ha emprendido un viaje, por pequeño que sea, sin la compañía de nadie, estoy segura de que tiene muchos aspectos positivos para sacar de él. Un día una compañera de trabajo me ha preguntado que si no me daba miedo coger un avión sola. A lo que yo le contesté: ¡Lo he hecho miles de veces!

Claro. ¿Por qué no?

Algunas de las cosas que más me gusta es la sensación de hacerlo es poder hacer lo que quieres y cuándo quieres. Te organizas tú y lo haces a tu ritmo sin estar preocupándote de los demás siempre e intentando compaginar gustos. Tampoco puedo engañaros diciendo que he hecho muchos viajes sola. Lo que sí he hecho ha sido apuntarme a muchos en los que no conocía a nadie y luego hacía amigos por el camino. Estos viajes también tienen lo suyo, porque tenemos la suerte de llevarnos a unos cuántos amigos que, durante días, han compartido experiencias con nosotros. En ocasiones incluso pasan a ser amigos de por vida. ¿No os ha pasado?

MI PRIMER VIAJE (COMPLETAMENTE) SOLA

Tuvo lugar cuando vivía en Pontevedra, en el verano de 2014. Cogí un tren hacia A Coruña (Galicia). Era un día muy lluvioso y algo frío, aunque fuera verano. Una vez allí, mi idea era ir a una oficina de turismo y hacerme con un mapa de la ciudad para poder recorrerme sus lugares más emblemáticos. Pero aquel día mi móvil decidió no funcionar bien y la batería se acabó nada más llegar adónde supuestamente debería estar el punto de información turístico.

Cuando llegué allí no había nada. Se me ocurrió entrar a un hotel a preguntar y una señora muy amable me dijo que la habían cerrado y me preguntó que qué quería. Le dije que necesitaba un mapa y amablemente me regaló uno que tenía disponible para los huéspedes. Aunque en su momento no se lo dije, me salvó la vida. ¿Qué habría hecho sin mapa y sin móvil?

Le di las gracias y me dispuse a recorrer cada rincón de la ciudad. Sola. Me encanta esa sensación de tener el control de lo que voy a hacer en cada momento. De ir a dónde quiero y hacer lo que me apetece sin tener que consultarle a nadie.

Alguno que otro selfie me hice ya que, sin un/a compañer@ es más difícil por el tema de las fotos. Aunque en seguida se soluciona este problema si le pides a alguien que te saque una. En este caso corres el riesgo de siempre: nunca va a salir como a ti te gustaría pero ahí está el recuerdo del lugar.

Estuve en A Coruña todo el día y volví al final de la tarde con una experiencia maravillosa y una aventura más en la mochila. Como esta, miles de experiencias más os podría contar pero realmente solo quería poder inspirar a aquellos que aún no se atreven a hacerlo a que lo hagan, por lo menos alguna vez en la vida, y que aprendan a disfrutar de ese momento porque os garantizo que es único. Ya no digo un viaje grande en solitario, que hay muchos que lo hacen, pero a veces también separarse un poco del grupo e ir a conocer algo que los demás no quieren, por ejemplo, también es una buena opción. Todo al final son experiencias que se acumulan y no nos quedamos con la sensación de no haber ido a visitar o a comer algo porque los demás no han querido.

Seguiré hablando de más viajes y experiencias así en otros post porque creo que es un tema del que merece la pena hablar y puede ayudar a muchos a dar el primer paso a experimentar a hacer cosas solos. ¿Qué opináis?

Si viajáis o habéis viajado solos alguna vez, me gustaría que lo contárais en el blog. Si os interesa, enviadme un email con vuestra historia y estaré encantada de publicarla aquí 🙂

¡Hasta pronto viajeros!

Ray

101 motivos para viajar

¡Hola! Soy Ray. Periodista. Viajo desde mi primer año de vida, pero lo empiezo a contar solo a partir del año 2014, cuando nace 101 motivos para viajar. ¿Te unes a esta aventura interminable?

Deja un comentario

2018 Copyright 101 motivos para viajar. por Blossom Themes.Funciona con WordPress .
ARRIBA